La pausa que no llega: familia, trabajo y menopausia, la carga que expuso una senadora
Con síntomas como cansancio o falta de concentración, muchas mujeres siguen con familia y trabajo, “aunque por dentro necesitemos una pausa”, dijo una senadora.
Por Bruno Cortés
No hay pausa en la agenda. Mientras el cuerpo pide descanso, la casa, el empleo y los pendientes siguen ahí. Así describió la senadora Lizeth Sánchez García, del PT, la realidad de muchas mujeres que atraviesan la menopausia, durante el conversatorio “Plenopausia: visibilizando un estigma para su atención integral”, del que informó este lunes 26 de octubre la Coordinación de Comunicación Social del Senado de la República.
“Hay una familia que atender, trabajo que cumplir, responsabilidades que no esperan y muchas hacemos un esfuerzo enorme para continuar, aunque por dentro necesitemos una pausa”, advirtió la legisladora en el encuentro, realizado en la nueva sede del Congreso del estado de Puebla.
Síntomas que conviven con la rutina
La senadora explicó que, con la menopausia, las mujeres padecen dolores de cabeza, molestias en las articulaciones, cansancio, cambios en el ánimo o dificultad para concentrarse. Ninguno de esos síntomas suspende la jornada laboral ni las tareas del hogar.
El resultado es una carga doble: atender el propio malestar y, al mismo tiempo, sostener las responsabilidades de siempre. Algunos síntomas, como el dolor de cabeza, se relacionan además con el descanso, como se ha explicado sobre el vínculo entre dolor de cabeza y descanso.
Cuando el cansancio se juzga
A esa carga se suma la mirada de los demás. “Cuando se nos nota el cansancio o estamos más irritables, a veces recibimos un juicio antes que una pregunta”, señaló Sánchez García. Y planteó: “¿en qué momento nos acostumbramos a esperar tanto de las mujeres?”.
La pregunta apunta a una expectativa social: que las mujeres rindan igual en todos los frentes, sin importar lo que estén viviendo. En el trabajo, el cansancio puede confundirse con falta de compromiso; en casa, la irritabilidad puede leerse como mal humor, sin que nadie pregunte qué hay detrás.
Qué tan frecuente es
Los datos expuestos en el conversatorio muestran que no se trata de casos aislados. La doctora María de Lourdes Basurto Acevedo, secretaria general de la Academia Nacional de Medicina de México, citó a la Asociación Mexicana para el Estudio del Climaterio: 61 por ciento de las mujeres presenta agotamiento físico y mental durante esta etapa; 54.2 por ciento, irritabilidad y estado de ánimo depresivo; 53.3 por ciento, problemas para dormir, y 52.8 por ciento, molestias articulares y musculares.
Es decir, el agotamiento que muchas intentan disimular para cumplir con todo es, de hecho, el síntoma más frecuente de la lista. Las molestias articulares, por su parte, conectan con otro tema de salud: la salud de los huesos.
La senadora agregó que el Censo de Población y Vivienda 2020 del Inegi registró en México cerca de 15 millones de mujeres de 50 años o más, quienes enfrentan de forma distinta sus necesidades y su manera de vivir esta etapa de la vida.
La red como respuesta
Frente a esa carga, la propuesta de Sánchez García es no enfrentar la etapa a solas. Recordó que desde hace más de un año en el Senado se han realizado encuentros con especialistas, activistas y organizaciones para hablar de este proceso biológico. “Hemos trabajado para construir una red de apoyo entre mujeres, donde podamos compartir nuestras experiencias y sentirnos acompañadas”, dijo, e insistió en ampliar esa red para que las mujeres se informen, aprendan a enfrentar los síntomas y se unan esfuerzos para acompañarlas.
Voces que coinciden
La senadora Blanca Elizabeth Fiesco Díaz, de Morena, sostuvo que el conversatorio es una oportunidad para dar voz a quienes por mucho tiempo permanecieron en silencio y avanzar a una atención digna, integral y humana. “Romper este silencio”, acotó, “es un acto de justicia y empatía que permite reconocer, acompañar y dignificar a las mujeres en cada etapa de su vida”.
Carmen González Serdán, coordinadora de las Casas Carmen Serdán de Puebla, añadió que durante años muchas mujeres han vivido esta etapa en silencio, han minimizado sus síntomas y han normalizado su malestar, sin expresar sus dudas y, en ocasiones, sin recibir la atención que necesitan. Subrayó que la menopausia no debe ser motivo de vergüenza.
Darse permiso
El mensaje de fondo del conversatorio es que reconocer la necesidad de una pausa no es debilidad. Prestar atención a los cambios del cuerpo y consultar a un profesional de la salud cuando algo preocupa, como ocurre con cambios en el cuerpo que pueden tener detrás una condición de salud, forma parte del cuidado que las participantes pidieron poner al centro.