Slim urge sustitución de importaciones ante déficit de 270 mil millones

Carlos Slim propone frenar el déficit comercial de 270 mil millones de dólares mediante la sustitución estratégica de importaciones.

El empresario Carlos Slim Helú apremió al sector productivo nacional a implementar un modelo acelerado de sustitución de importaciones para contrarrestar el déficit comercial de 270 mil millones de dólares que arrastra el país. Durante su intervención en el Día de las Ingenierías, organizado por la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros (UMAI), el presidente honorario de Grupo Carso señaló que la apertura comercial indiscriminada iniciada tras el tratado de 1994 pulverizó cadenas de fabricación locales.

El argumento estadístico del ingeniero se basa en el crecimiento exponencial de las importaciones provenientes de Asia, particularmente de China, las cuales desplazaron la manufactura intermedia en territorio mexicano.

Según los registros de la balanza comercial, la política de buscar insumos de menor costo global debilitó la infraestructura fabril interna, una condición que Slim calificó como una pérdida del área de fabricación industrial que urge revertir de manera sistemática.

La necesidad de este ajuste estructural se aceleró luego de que la representación comercial de Estados Unidos, encabezada por Jamieson Greer, confirmó que la Casa Blanca optó por no renovar el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) de forma automática por un ciclo de 16 años, forzando en su lugar un mecanismo de evaluaciones e inspecciones aduanales anuales.

Para contrarrestar la vulnerabilidad de depender de componentes extranjeros en las cadenas de exportación, la estrategia planteada por Slim exige incrementar el contenido regional dentro de América del Norte.

Este movimiento técnico busca capturar el valor de las compras externas y transferirlo a proveedores establecidos dentro de la República Mexicana para blindar el Producto Interno Bruto (PIB).El plan de sustitución busca reconfigurar los flujos de proveeduría en sectores clave como la electrónica, el acero y el sector automotriz, industrias que actualmente registran una alta dependencia de insumos intermedios facturados fuera de la región norteamericana. La meta económica implícita es retener los márgenes de ganancia que hoy se fugan hacia los mercados asiáticos.

A pesar de la fricción que introduce el nuevo esquema de fiscalización anual estadounidense, el análisis numérico del consorcio Carso indica que la vecindad geográfica mantendrá un flujo comercial robusto.

La posición de la economía mexicana, consolidada con una balanza positiva directa frente a la Unión Americana, funciona como un amortiguador macroeconómico natural.El ajuste hacia la producción local se presenta como la única ruta técnica viable para cumplir con las estrictas reglas de origen que Washington prevé endurecer en las mesas de revisión de este año. La ingeniería mexicana y las empresas manufactureras enfrentan el reto de absorber la demanda de insumos que la industria terminal ya no podrá adquirir legalmente fuera del bloque comercial.