La cocina acumula más bacterias que el baño, advierten expertos en higiene

Esponjas, trapos y tablas de cortar húmedos son el principal foco de contaminación en el hogar.

Contrario a lo que muchas personas creen, la cocina —no el baño— suele ser el espacio con mayor concentración de bacterias dentro de una casa. El motivo no está en el piso ni en el fregadero, sino en objetos de uso diario que rara vez reciben la atención necesaria.

Las esponjas de lavar trastes son señaladas como uno de los principales reservorios de microorganismos. Su textura porosa retiene humedad y restos orgánicos de comida, condiciones ideales para que las bacterias se multipliquen con rapidez.

Los trapos de cocina enfrentan un problema similar. Al usarse para secar manos, superficies y utensilios, se convierten en un punto de contacto constante que rara vez se lava con la frecuencia que requiere.

Las tablas de cortar, especialmente las de madera o plástico con rayaduras profundas, también retienen residuos en las hendiduras que deja el cuchillo. Ahí pueden quedar atrapados restos de alimentos crudos, como carne o pollo, que son fuente común de contaminación cruzada.

Los especialistas en higiene doméstica coinciden en tres medidas básicas: lavar estos utensilios después de cada uso, secarlos por completo antes de guardarlos y sustituirlos con regularidad, especialmente las esponjas y trapos que muestran desgaste.

La recomendación cobra relevancia en un contexto donde la prevención de enfermedades gastrointestinales depende en buena medida de hábitos simples de limpieza en el hogar, más que de productos especializados o costosos.