Un cuadro robado por los nazis reaparece 80 años después en Argentina y será devuelto a la heredera
Una pintura que permaneció desaparecida durante 80 años, después de haber sido robada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, deberá ser devuelta a la heredera de su legítimo propietario tras un acuerdo judicial alcanzado en Argentina.
Se trata de Retrato de una dama, también conocida como Condesa Colleoni, una obra de estilo barroco tardío que formó parte de la extraordinaria colección de arte del comerciante judío neerlandés Jacques Goudstikker, saqueada después de la invasión nazi de los Países Bajos en 1940.
El destino de la pintura cambió de manera inesperada en 2025, cuando fue identificada en fotografías de una propiedad que se encontraba a la venta en Mar del Plata, ciudad costera ubicada en la provincia de Buenos Aires.
La obra estaba colgada sobre un sofá verde en el salón de la vivienda de Patricia Kadgien, hija de un antiguo funcionario nazi que huyó a Argentina después de la Segunda Guerra Mundial.
El cuadro apareció en una fotografía inmobiliaria
La recuperación de la pintura comenzó de una manera tan inusual como significativa. En agosto de 2025, el periódico neerlandés Algemeen Dagblad identificó el cuadro en el sitio web de una agencia inmobiliaria que promocionaba una casa en Mar del Plata.
La imagen mostraba claramente la pintura en una de las habitaciones de la propiedad. El hallazgo permitió relacionarla con una de las obras desaparecidas de la colección de Jacques Goudstikker, uno de los principales comerciantes de arte de los Países Bajos antes de la Segunda Guerra Mundial.
Goudstikker había reunido una colección de más de 1.000 obras, muchas de las cuales fueron saqueadas tras la invasión nazi de los Países Bajos en 1940.
La historia familiar relacionada con la vivienda añadió otro elemento al caso. La propiedad pertenecía a Patricia Kadgien, cuyo padre, Federico Kadgien, había ocupado un puesto importante como asesor de Hermann Göring, uno de los principales dirigentes de la Alemania nazi y uno de los mayores coleccionistas de arte saqueado durante el régimen de Adolf Hitler.
Göring acumuló miles de obras procedentes de distintos países europeos durante la guerra, muchas de ellas obtenidas mediante confiscaciones, saqueos o presiones ejercidas sobre sus propietarios.
Patricia Kadgien y su esposo enfrentaron un proceso judicial
Después de que la pintura fuera localizada, las autoridades argentinas iniciaron una investigación para determinar cómo había llegado a la propiedad y cuál era su procedencia.
En septiembre de 2025, Patricia Kadgien y su esposo, Juan Carlos Cortegoso, fueron acusados de ocultación de bienes y quedaron bajo arresto domiciliario. En un primer registro de la propiedad, sin embargo, las autoridades no encontraron el cuadro.
El caso avanzó hasta llegar a una audiencia celebrada este 4 de septiembre de 2026 en Mar del Plata, donde se alcanzó un acuerdo que permitió poner fin a los procedimientos penales contra la pareja.
Como parte del acuerdo, Kadgien y Cortegoso renunciarán a cualquier derecho sobre la pintura y la obra será entregada a la heredera de Jacques Goudstikker.
Además, la pareja deberá realizar una donación de 3.185 dólares a hospitales locales.
La decisión permite resolver tanto la disputa sobre la posesión de la pintura como el proceso penal que se había abierto tras su localización.
Marei von Saher busca recuperar toda la colección
La heredera de Goudstikker es Marei von Saher, nuera del comerciante de arte y única heredera de su patrimonio.
Von Saher ha expresado durante años su intención de recuperar las obras que pertenecieron a la colección familiar y que fueron saqueadas durante la ocupación nazi.
En el caso del Retrato de una dama, su intención es que la pintura sea exhibida temporalmente en el Museo del Holocausto de Buenos Aires, con el propósito de utilizar su historia para generar conciencia sobre el expolio de obras de arte durante el régimen nazi y sobre los esfuerzos de restitución que continúan décadas después.
La familia ha señalado que su objetivo es recuperar todas las obras robadas de la colección de Jacques Goudstikker y reconstruir el legado del comerciante neerlandés.
La recuperación de esta pintura representa, por ello, mucho más que el regreso de una pieza artística a sus propietarios legítimos. También constituye un nuevo capítulo en el esfuerzo internacional por localizar y restituir bienes culturales que fueron arrebatados a familias judías durante la persecución nazi.
¿Quién pintó el “Retrato de una dama”?
Aunque la obra se relaciona con la colección de Goudstikker y su historia de expolio está documentada, la autoría de la pintura todavía genera debate entre especialistas.
Tradicionalmente, el cuadro ha sido atribuido a Giuseppe Ghislandi, conocido como Fra Galgario, uno de los destacados representantes del barroco tardío italiano.
Sin embargo, algunos expertos han cuestionado esta atribución y consideran que la pintura podría haber sido realizada por Giacomo Ceruti, otro artista italiano de la misma época.
Esta discusión sobre la autoría no afecta al núcleo de la disputa por la propiedad de la obra. El aspecto fundamental del proceso judicial es su procedencia y el vínculo con la colección de Jacques Goudstikker, cuya historia está estrechamente relacionada con el saqueo de arte perpetrado durante la Segunda Guerra Mundial.
El legado de Goudstikker y el expolio nazi
Jacques Goudstikker fue un reconocido comerciante de arte judío neerlandés que construyó una de las colecciones privadas más importantes de Europa antes de la guerra.
Tras la invasión alemana de los Países Bajos en 1940, su colección quedó expuesta al saqueo. Goudstikker huyó de Europa, pero murió durante el viaje y gran parte de su patrimonio terminó bajo control de autoridades y coleccionistas vinculados al régimen nazi.
Entre quienes adquirieron obras procedentes de colecciones saqueadas estuvo Hermann Göring.
La recuperación de piezas pertenecientes a Goudstikker se convirtió posteriormente en una de las historias más conocidas dentro de los esfuerzos por devolver obras de arte expoliadas durante el Holocausto.
El caso del Retrato de una dama demuestra la dificultad de esa tarea. Una obra puede desaparecer durante décadas, pasar de una generación a otra y terminar en una vivienda particular sin que sus propietarios conozcan —o reconozcan— necesariamente su origen.
En este caso, una fotografía publicada en internet terminó convirtiéndose en la pista que permitió localizar una pintura perdida durante ocho décadas.
Ahora, después del acuerdo alcanzado en Argentina, el cuadro podrá regresar finalmente al patrimonio de la familia Goudstikker. Su eventual exhibición en Buenos Aires también podría permitir que una historia de saqueo, pérdida y recuperación sea conocida por nuevas generaciones.