La DEA respalda estrategia de Omar García Harfuch tras años de tensión
La postura de la DEA hacia García Harfuch pone bajo escrutinio los compromisos bilaterales y la entrega de resultados en seguridad.
Por Juan Pablo Ojeda
El espaldarazo de la Agencia Antisustancias de Estados Unidos a la figura de Omar García Harfuch reintroduce a la conversación pública el debate sobre los criterios de fiscalización y rendición de cuentas que rigen la cooperación en materia de seguridad entre Washington y Ciudad de México.
La manifestación de confianza por parte de la agencias antidrogas estadounidense contrasta con los periodos de fricción institucional registrados en años recientes, cuando las restricciones a los agentes extranjeros en suelo mexicano dificultaron la investigación conjunta contra las cúpulas del narcotráfico.
El respaldo de la DEA hacia el titular de la SSPC coloca bajo el escrutinio de los poderes legislativos de ambos países la efectividad de las nuevas estrategias de combate al crimen organizado, exigiendo métricas claras en la reducción de homicidios dolosos y la contención de la extorsión.
Analistas en seguridad transfronteriza señalan que el visto bueno de Washington busca asegurar la continuidad de los operativos contra las redes de distribución de fentanilo, en medio de la creciente presión ejercida por el Congreso estadounidense sobre los resultados de la agenda bilateral.
La gestión de García Harfuch ha centrado su discurso en la consolidación del Sistema Nacional de Inteligencia y la coordinación con las Fuerzas Armadas, modelo que es observado de cerca por agencias de procuración de justicia internacionales para evaluar su sostenibilidad institucional.
El reconocimiento por parte de la agencia antidrogas norteamericana impone al gobierno mexicano el reto de demostrar que el trabajo conjunto genera reducciones sostenibles en los niveles de violencia sin vulnerar el marco de soberanía acordado entre las partes.
Las implicaciones de esta señal de respaldo serán evaluadas en las próximas reuniones de alto nivel en materia de seguridad, donde se revisarán los avances en la desarticulación de la infraestructura financiera de los carteles mexicanos.