Coahuila volvió a ocupar un lugar central en el discurso nacional del PRI. Después de la jornada electoral local, Alejandro Moreno aseguró que su partido obtuvo las 16 diputaciones distritales en disputa y celebró la movilización de la estructura priista en el estado.
El proceso electoral permitió renovar el Congreso local. La contienda incluyó 16 diputaciones de mayoría relativa, una por cada distrito, y nueve espacios de representación proporcional que serán asignados con base en la votación estatal.
El componente territorial fue uno de los ejes del mensaje. Moreno felicitó a la militancia que participó en las campañas, tocó puertas y defendió el voto. Su lectura buscó destacar la capacidad de organización local frente al crecimiento nacional de Morena.
El dirigente también reconoció al gobernador Manolo Jiménez Salinas. Lo describió como un priista comprometido con su entidad y vinculó la respuesta electoral con los resultados que atribuyó a la administración estatal en seguridad, economía y empleo. Jiménez aparece en el directorio oficial como gobernador constitucional de Coahuila.
La relevancia de Coahuila para el PRI no es únicamente legislativa. En el panorama nacional, el estado conserva una estructura partidista que ha resistido el retroceso electoral experimentado por el tricolor en otras regiones del país. Antes de la jornada, la alianza encabezada por el PRI llegaba con ventaja en distintos análisis políticos.
Moreno intentó trasladar esa fortaleza local hacia la disputa nacional. Afirmó que el PRI buscará competir con mayor intensidad en las elecciones de 2027 y reiteró su convocatoria para construir una alternativa opositora frente a Morena.
La integración definitiva del Congreso todavía deberá formalizarse. Para el escenario estatal, el dato clave será conocer cómo se distribuyen las nueve diputaciones plurinominales y qué equilibrio tendrán las fuerzas políticas durante la próxima legislatura.

