Trece reclamos mexicanos y catorce temas abiertos en el T-MEC
Estados Unidos no respaldó extender el T-MEC hasta 2042. El tratado sigue vigente, pero ahora se revisa cada año hasta 2036.
El 1 de julio de 2026 se realizó la primera revisión conjunta obligatoria del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, prevista a seis años de su entrada en vigor. México y Canadá se pronunciaron a favor de extenderlo por otros dieciséis años. Estados Unidos no.
El tratado no se terminó. Las reglas comerciales y las preferencias arancelarias continúan vigentes. No hay cambios inmediatos en las condiciones de acceso al mercado. Eso es lo que no cambió, y conviene decirlo sin ambigüedad.
Lo que sí cambió es el régimen de certidumbre. Al no haber consenso para la prórroga, el artículo 34.7 activa un esquema de revisiones anuales hasta 2036. Un acuerdo con horizonte de dieciséis años y uno que se evalúa cada doce meses no son el mismo instrumento, aunque el texto sea idéntico. El primero es un piso sobre el que se decide una inversión a diez años. El segundo convierte cada decisión de planta, de cadena de suministro o de contratación de largo plazo en una negociación permanente.
México llegó a la revisión con trece preocupaciones comerciales documentadas. Las principales giran en torno a los aranceles aplicados bajo la Sección 232 —acero, aluminio y automotriz—, medidas bajo la Sección 122, el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida y barreras de nivel estatal. Estados Unidos, por su parte, planteó pérdida de empleos manufactureros, dependencia de terceros países en las cadenas de suministro, déficit comercial, reglas de origen y seguridad económica.
Según la Secretaría de Economía, los temas pendientes se redujeron de 54 a 14 en los meses previos a la revisión. Esa reducción es un dato verificable de avance técnico. No elimina, sin embargo, la nueva condición de temporalidad.
La semana del 20 de julio se sostuvo una ronda bilateral en la Ciudad de México. Como referencia del costo real de la fricción comercial, entre abril de 2025 y marzo de 2026 las importaciones canadienses de vehículos procedentes de Estados Unidos cayeron alrededor de 22 por ciento, unos 5.6 mil millones de dólares. El número ilustra lo que puede significar la incertidumbre cuando se traduce en decisiones de compra.
Las elecciones intermedias estadounidenses de 2026 son un factor que puede alterar el clima de la negociación. Se enuncia como variable, no como pronóstico.
Lo que sigue es el resultado de esa ronda de julio y el calendario de la siguiente evaluación anual. Fechas por confirmar con la Secretaría de Economía. Mientras tanto, el tratado sigue. El horizonte, no.
¿Cuánto vale un contrato de dieciséis años frente a uno que se renegocia cada diciembre? Esa es la pregunta que cualquier inversionista o trabajador de la industria exportadora puede hacerse esta noche.