La mariposa monarca llega a México sin haber estado antes en sus santuarios
La generación migratoria de la monarca llega a los bosques mexicanos sin haber visitado antes sus santuarios de hibernación.
La migración de la mariposa monarca es una de las historias naturales más sorprendentes de América del Norte. Cada otoño, millones de estos insectos viajan desde Canadá y Estados Unidos hacia los bosques del centro de México.
Lo más llamativo es que las mariposas que realizan el viaje no habían visitado antes los sitios donde pasarán el invierno. Aun así, llegan a las mismas zonas de oyamel de las montañas entre el Estado de México y Michoacán.
La generación migratoria vive más tiempo que las generaciones de verano. Esa diferencia le permite completar una travesía que puede abarcar miles de kilómetros antes de reunirse en colonias que cubren árboles enteros.
Los bosques de oyamel ofrecen condiciones de temperatura, humedad y protección necesarias durante la hibernación. Por eso, la conservación de esos ecosistemas es inseparable de la conservación de la especie.
La monarca también conecta ciencia y cultura. Su llegada coincide con fechas cercanas al Día de Muertos y, en varias comunidades, se relaciona con relatos sobre el regreso de quienes ya no están.
Observarla exige cuidado: seguir senderos autorizados, no tocar las colonias y respetar a los guías locales. La mejor curiosidad es la que ayuda a proteger el fenómeno que la hizo posible.