Señales de deshidratación y por qué debes hidratarte

Sed intensa, orina oscura, mareos y cansancio pueden alertar deshidratación; algunos síntomas requieren atención médica.

La deshidratación ocurre cuando el cuerpo pierde más líquidos de los que recibe. Puede presentarse por calor, ejercicio, fiebre, diarrea, vómito, consumo de alcohol o por no tomar suficiente agua durante el día.

En adultos, las señales comunes incluyen sed intensa, boca seca o pegajosa, orina escasa o de color amarillo oscuro, cansancio, dolor de cabeza, mareo, piel seca y calambres musculares.

MedlinePlus señala que la sed, la boca seca, orinar o sudar menos de lo habitual, la orina oscura, la piel seca, el cansancio y los mareos son síntomas frecuentes de deshidratación en adultos.

Aunque puede comenzar como un malestar leve, la deshidratación puede avanzar y provocar complicaciones si no se atiende. El riesgo aumenta en días calurosos, durante actividad física intensa o cuando hay diarrea y vómito.

Hay señales de alarma que requieren atención médica. Entre ellas están confusión, desmayo, somnolencia extrema, latidos rápidos, ojos hundidos, piel que tarda en volver a su lugar al pellizcarla suavemente e incapacidad para retener líquidos.

Mayo Clinic recomienda llamar a un profesional de la salud si una persona tiene diarrea durante 24 horas o más, está confundida, está más somnolienta o menos activa de lo normal, no puede retener líquidos, presenta fiebre alta o evacua con sangre o heces negras.

La deshidratación severa puede causar desequilibrios de electrolitos, golpe de calor, problemas renales, choque y otras complicaciones graves. Cuando hay falta de energía marcada o la persona no responde adecuadamente, Mayo Clinic recomienda buscar atención inmediata en un hospital.

En bebés y niños, la vigilancia debe ser mayor. Las señales incluyen boca y lengua secas, llanto sin lágrimas, pañal seco durante tres horas o más, fiebre alta, irritabilidad, sueño excesivo y ojos hundidos.

MedlinePlus advierte que los bebés y niños pequeños pueden mostrar deshidratación con boca seca, ausencia de lágrimas al llorar, falta de pañales mojados durante tres horas o más, fiebre alta, somnolencia, irritabilidad y ojos hundidos.

Mantenerse hidratado es importante porque el agua ayuda a regular la temperatura corporal, transportar nutrientes, favorecer la digestión, eliminar desechos, proteger la función renal y mantener la concentración.

El CDC señala que tomar suficiente agua puede prevenir la deshidratación, la cual puede causar confusión mental, cambios de ánimo, sobrecalentamiento, estreñimiento y cálculos renales.

Para prevenir la deshidratación, conviene tomar agua durante el día y no esperar sólo a tener sed. También hay que aumentar líquidos si hace calor, se hace ejercicio, hay fiebre, vómito, diarrea o sudoración abundante.

Las frutas y verduras con alto contenido de agua también pueden ayudar. Sandía, pepino, naranja, melón y jícama son opciones útiles dentro de una alimentación equilibrada.

La regla práctica es simple: la sed puede ser una señal tardía. Hidratarse a tiempo ayuda a cuidar energía, concentración, digestión y salud general.